Jorge Villalobos

Bio-bibliografía

(Marbella, 1995) estudia Derecho en Málaga. Ganó el “II Premio Cero de Poesía Joven” (2013), publicando Mi voz, que te reclama (2014). En 2015 ganó el Premio de Poesía de la Universidad de Málaga. En 2017 el premio UCOpoética de la Universidad de Córdoba. Su libro La ceniza de tu nombre (Valparaíso Ediciones, 2017), ha sido galardonado con el Opera Prima del Premio Andalucía de la Crítica 2018, siendo el más joven en ganarlo. Su libro El desgarro ha ganado el XXXIII Premio Hiperión.

Aparece en las antologías Una nueva melancolía (Ed. En Huida, 2015), La grieta (Bandaàparte Ed., 2017), 5 poetas. La poesía malagueña más joven (Fundación Málaga, 2018), Internautas en la red (Ed. Arroyo de la manía, 2018) y estudios como Entreríos. 30 años de vanguardia (Valparaíso Ed., 2016), Nuevas poéticas y redes sociales. Joven poesía española en la era digital (Siglo XXI Ed., 2018) y Así que pasen 30 años… Historia interna de la poesía española contemporánea (1950-2017) (Akal Ed., 2019). Ha participado en festivales como el Festival Internacional “Irreconciliables” (Málaga, 2016), Festival Internacional “Cosmopoética” (Córdoba, 2017), Festival Internacional Poesía en Granada (Granada, 2018), Festival Internacional “Cosmopoética” (Córdoba, 2018), Festival Internacional Poesía a Sul (Olhao, Portugal, 2018) y participará este año en el Festival Internacional de Cabo verde. También en congresos como “Congreso sobre Poesía y Redes sociales (Granada, 2018). Ha escrito para varios medios digitales.

Palabras del Mar III

Jueves, 4 Abril, 2019 - 18:30
Parque de La Constitución

Palabras del Mar III

 

Jorge Villalobos y Claudia González Caparrós

 

Palabras del Mar, un ciclo donde las nuevas voces de la poesía se dan cita en los jardines del Parque de la Constitución, esta tarde con:

 

Lecturas en el Parque de la Constitución

Del mismo ciclo: 
Palabras del Mar I
Palabras del Mar II
Palabras del Mar IV

Poema

112, POÉTICA, DÍGAME

 

Quiero que mi poesía sea útil,

que salve algunas vidas, ayudarlas

como hace la sanidad pública,

que el poema suene como esas sirenas

de ambulancia, al límite, que acaricien tus dedos

las páginas como el teclado

de tu smartphone, marcar uno, uno, dos,

quiero decir, que dobles esta página,

las que necesites para saber

que no estás solo, aquí me tienes.

 

Escribir como un cirujano,

perfeccionar la técnica, que dependa tu vida

de mis versos como en las series

americanas. Escribir,

a corazón abierto, tu corazón y el mío.

 

Que estés a gusto en estas líneas

como en las buenas camas de hospital,

modernas, que se elevan con un mando

para que estés tranquilo, cómodo.

Dedicar mis esfuerzos, que parezca un hotel.

Cada rincón con su metáfora

y con su ambientador

a frutas del bosque y a cítricos.

Me he dejado la piel, las sábanas, el suero:

este poema es un hospital de lujo.

 

Lo que quiero decir, sencillamente,

es que, si escribo, lo hago con la idea

de que estos versos sean tan útiles

y nos salven a los dos, y me salven,

que en el fondo eres tú quien me rescata.

 

Quien evita que muera

como un folio sin pulso. En silencio.

AL LLEVAR LA SUDADERA CON LA QUE HAS DORMIDO

 

Que un cuerpo tenga el olor de otro cuerpo

no es lo difícil, lo difícil es

que un cuerpo con el olor de otro cuerpo,

a solas, no se sienta solo,

lo acompañe como un álbum, lo mire,

convierta ese olor en unos ojos cerrados,

olor como una forma de mirar a escondidas

a ese otro cuerpo, desde cualquier sitio,

olor como un transporte de alta velocidad

donde se alcanzan y se besan

ese olor que son dos personas,

por el que escriben tantos poemas tontos

y exagerados como el mío.

 

Escribir un poema de amor no es lo difícil,

hay cientos, miles, lo difícil es

hablar de esto: los pequeños detalles,

y que perduran más que esos grandes versos

pero que nada saben de la vida real,

de la épica que esconde algo sin importancia.

 

Lo difícil es esto: decir lo inadvertido.

Aunque lave mi ropa, o me duche con fuerza,

o dejemos de hablarnos, aunque nos olvidáramos:

mi cuerpo tiene el olor de tu cuerpo,

este poema tiene el gesto diminuto

que tienen las historias que no acaban jamás.